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Edición 14    18 de septiembre de 2020

NACIONAL

La Guardia Civil de Melilla ha localizado y detenido a un varón mayor de edad, a quién le constaba un señalamiento en vigor por Orden Internacional de búsqueda y detención a efectos de extradición, emitido por las autoridades de Suecia.

El arrestado estaba considerado como el fugado más buscado de Luxemburgo, además de ser objetivo prioritario de EUROPOL constando su fotografía en el listado European Most Wanted. Se encontraba buscado por las autoridades por los hechos cometido en 1999 cuando, con tan solo 18 años de edad, golpeó a una mujer hasta acabar con su vida para, posteriormente, quemar su cuerpo con el fin de intentar ocultar el delito.

Tras registrar la vivienda de la anciana descuartizada en Chapinería (Madrid), la Guardia Civil prosigue con la investigación, cuyas primeras pesquisas apuntan a que el yerno podría ser el autor del crimen.

La Guardia Civil ha encontrado restos de un cadáver desmembrados y aún no identificados en un paraje de la localidad madrileña de Chapinería, que podrían pertenecer a una mujer de 70 años de la localidad.

Tal y como han informado las autoridades locales, los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Tarragona han encontrado a las 7.55 horas de este martes a un hombre sin vida en la playa.

Las autoridades han confirmado que el hijo del hombre apuñalado en Murcia se ha entregado finalmente reconociendo haber matado a su padre, que es además hermano del consejero de Salud.

Finalmente, la Sección 27ª de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 22 años de cárcel al hombre que asesinó a su mujer en octubre de 2018 en su domicilio de la localidad de Arganda del Rey, para después arrojar su cadáver a un pantano de Montoro, en Córdoba.

La Guardia Civil ha detenido a dos hombres, uno de 25 años y otro de 43, por estar presuntamente implicados en dos casos de abusos sexuales a menores ocurridos en Baleares.

La víctima -de nacionalidad rumana- llegó a España con la promesa de un trabajo digno para luego ser obligada, mediante el uso de la violencia física, a ejercer la prostitución para saldar la deuda contraída con el grupo criminal. Fruto de las relaciones sexuales a las que era forzada, la mujer dio a luz un bebé que fue utilizado por el grupo para extorsionar a clientes habituales por sumas de hasta 25.000 euros.

Consciente de que las autoridades serbias tenían la huella dactilar de su dedo índice derecho, el fugitivo se lo había autolesionado años atrás para evitar ser reconocido, tratando de borrar aún más sus huellas durante la detención quitándose la piel con sus propias uñas. Para permanecer en España, hacía uso de una identidad croata que había obtenido de forma fraudulenta mediante la sustracción de un pasaporte original.

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