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El caso de "La dulce Neus"

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:32h

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Vivir en el hogar de los Vila Soldevila era como estar en el mismísimo infierno. El patriarca, Juan Vila era un esposo y padre cruel, agresivo, violento y despótico, es decir, la antítesis de lo que se supone debe ser un padre de familia. Así, no era de extrañar que su esposa Neus y sus hijos llevaran ya un tiempo urdiendo un plan que se materializó el 28 de junio de 1981.

Juan Vila dormía plácidamente la siesta en el dormitorio de la segunda residencia que poseía la familia en Esplús (Huesca) cuando su hija Marisol de 14 años le disparó con una pistola en la nuca acabando con su vida. Seguidamente su madre ordena a ella y a todos sus hermanos y hermanas que suban al coche y marchan del lugar. Cuando vuelven a la finca, la Guardia Civil interroga a la familia durante tres horas. El relato de la matriarca es inverosímil: unos encapuchados han llamado al timbre de la puerta (que estaba abierta) y preguntan por su marido; ella contesta que está descansando; ellos le ordenan que se marchen.

Pese a las sospechas que recaían sobre Neus Soldevila, la Guardia Civil no tenía indicios suficientes para poder acusarla, ya que los hijos mantenían la versión materna. Se investigó al entorno de la víctima, pero no parecía tener enemigos. Tampoco cuajó la idea del atentado terrorista, ya que pertenecía al partido Fuerza Nueva, pero no era un militante de primera fila.

Tres meses y medio después, los investigadores estrecharon el círculo dieron con la clave que les aclararía el crimen: la criada. Ella estaba presente en el hogar familiar el día de los hechos y confesó lo ocurrido. Después lo hicieron los hijos. Declararon sobre el carácter de su padre, del miedo que le tenían y de los intentos frustrados de asesinato. También cuando su madre se hizo con el arma homicida, que pertenecía a la víctima y de como ella estuvo inculcándoles desde hacía tiempo la idea de matar a su padre.

Una semana antes, uno de los hijos de Neus intentó disparar a su padre, pero no tuvo agallas. Entonces, Marisol asumió la responsabilidad.

Informes psiquiátricos dictaminaron anomalías psíquicas en todos los miembros de la famillia (incluída la víctima) pero de nada sirvieron.

Casi un año después del crimen, el 2 de junio de 1982, Neus Soldevila era condenada a 28 años de prisión por parricidio con alevosía y premeditación; y los hijos: Nieves (18 años de edad), a 12; los gemelos (Juan y Luis, de 17), a 10 años y un día cada uno. Marisol pasó a disposición del Tutelar de Menores e Inés (la criada), fue absuelta del delito de cómplice pero no se libró de pena, ya que fue condenada por omisión del deber de denuncia a un arresto de seis meses y una multa de 100.000 pesetas.

En 1986, Neus salía en régimen abierto pero decidió no regresar a prisión. Huyó del país con pasaporte falso, cambiando su identidad por la de Montserrat Ferrer. Dos años después fue detenida junto a su hija menor, Dolores en Ecuador y extraditada a España por tráfico de esmeraldas falsas.
Escribió su biografía y denunció a la productora de la película “Crimen en familia” por considerar que atentaba contra su intimidad y la de su familia, logrando cobrar una indemnización por ello.

Las últimas noticias que se tienen de ella datan de 2005. Se dedicó a escribir libros que ella misma vendía por la provincia de Barcelona.

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