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Las anécdotas más disparatadas en el mundo del póker
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Las anécdotas más disparatadas en el mundo del póker

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Quizás en base a la influencia que siempre tienen en las personas el cine o la televisión, el póker es uno de esos juegos que siempre aparece rodeado de historias singulares y enigmáticas. Hoy aquí vamos a refrescar algunas de esas anécdotas que rodean al popular juego de la baraja francesa.

La mano del muerto

Seguramente una de las historias más antiguas y que hoy en día sigue formando parte del juego es la conocida como la ‘mano del muerto’. Así se denomina a las dobles parejas de ases y ochos. Según cuenta la leyenda, el famoso pistolero Wild Bill Hitchcock (también conocido como Bill el salvaje) era un habitual de las partidas de póker en el viejo oeste. Esto fue así hasta el 2 de agosto de 1876, el día en que otro pistolero llamado Jack McCall acabó con su vida de un disparo por la espalda mientras jugaba en una taberna de Deadwood (Dakota del Sur). Al caer al suelo se descubrió que en su mano sostenía dos ases y dos ochos.

El efecto Moneymaker

Esta es sin duda la historia que goza de mayor popularidad entre los actuales jugadores de póker. Hasta 2003 los grandes torneos como las Series Mundiales de Póker (WSOP) eran territorio exclusivo de los mejores profesionales del mundo y nadie osaba enfrentarse a ellos. Es decir, nadie hasta que un humilde contable de Tennessee de nombre Chris Moneymaker y aficionado a este juego, se inscribió en un torneo online de 39$ con la intención de ganar una entrada (el precio normal de la entrada era de 10.000$) para disputar las WSOP ante los mejores jugadores del planeta. Dicho y hecho. Unos meses después llegó a Las Vegas a disfrutar de su premio, un asiento en el gran evento que le hacía aparecer como un indefenso pescado en un mar de tiburones que le esperaban en las mesas. De manera insólita y ante las cámaras de televisión que por vez primera retransmitían el evento en directo, aquel desconocido amateur fue dejando rivales por el camino y ante la incredulidad de todos se plantó en la final, para derrotar nada menos que a una leyenda del póker como Sam Farha. Aquella hazaña ya es parte para siempre de la historia del póker, y no por los 2,5 millones de dólares que le proporcionó su pequeña inversión, sino porque desencadenó el boom del póker tal como hoy lo conocemos. La popularidad de este juego se ha disparado hasta límites insospechados y desde entonces son miles y miles de jugadores los que online o en vivo tratan de emular a aquel jugador en lo que se ha dado a conocer en todo el mundo como el ‘efecto Moneymaker’. Por su parte, Chris Moneymaker ya ha entrado a formar parte del Salón de la Fama del Póker.

El origen del sándwich

John Montagú, IV conde de Sandwich, disfrutó entre 1718 y 1792 de lo que se podría denominar una larga vida para la época, jugando a veces al póker de manera casi compulsiva. Según cuenta la leyenda, durante 1762 se enfrascó en una partida que le tuvo jugando durante 24 horas de forma ininterrumpida. El inconveniente tuvo lugar al no querer detener el juego cuando comenzó a sentir hambre, de modo que les pidió a sus criadas que le sirvieran la carne entre dos rebanadas de pan, para de este modo poder comer sin ensuciarse con una sola mano y sosteniendo en la otra los naipes. Haciendo honor a la idea del aristócrata, a ese modo de aperitivo se le dio la denominación de sándwich que aún perdura hasta nuestros días.

La influencia del póker en la carrera de Richard Nixon

Otra de las anécdotas que bien podría enriquecer las noticias del mundo insólito es la curiosa conexión entre Richard Nixon y el póker. Según se cuenta, el que fuera trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos entre 1969 y 1974, sentía una gran pasión por el póker y se defendía con solvencia en este juego. Hasta tal punto llegó su destreza que durante la Segunda Guerra Mundial, en la que estuvo enrolado como cocinero en un buque de la armada estadounidense, consiguió ganar 10.000 dólares con los naipes durante las habituales partidas con el resto de soldados. La que fuera una importante cantidad de dinero para aquella época le permitió a Nixon financiar la campaña que le llevó como diputado al Congreso en 1946. Este suceso propició una carrera política que dio lugar a que 21 años más tarde llegara a la Casa Blanca. Ahí es nada.

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