Arcópoli ha denunciado la absolución de un caso de amenaza homófoba durante el Orgullo Barcelona, decisión confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC). La organización considera que esta resolución representa un grave retroceso en la protección de las víctimas de LGTBIfobia, al minimizar una agresión verbal violenta. En 2019, un hombre amenazó a un joven con "hacerle heterosexual a hostias", y aunque los hechos fueron grabados, la justicia no los consideró delito de odio. Arcópoli exige una perspectiva LGTBI en el sistema judicial para garantizar la reparación de las víctimas y resalta que la LGTBIfobia debe ser reconocida y sancionada como violencia. La organización respalda el recurso anunciado por la Fiscalía ante el Tribunal Supremo.
La reciente absolución por amenaza homófoba durante el Orgullo de Barcelona, ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), representa un alarmante retroceso en la protección de las víctimas de LGTBIfobia. Desde Arcópoli expresamos nuestra profunda indignación ante una decisión judicial que minimiza una agresión verbal cargada de odio y violencia explícita.
En 2019, durante la celebración del Orgullo LGTBI en Barcelona, un hombre amenazó a un joven con “hacerle heterosexual a hostias”, entre otras expresiones homófobas. A pesar de que los hechos fueron grabados y difundidos públicamente, la Justicia ha considerado que tales manifestaciones son reprobables desde un punto de vista moral, pero no constituyen un delito de odio.
La frase “te voy a hacer heterosexual a hostias” no es simplemente una expresión aislada; se trata de una amenaza directa que busca castigar con violencia la orientación sexual o la expresión de género de una persona. Este tipo de lenguaje implica un intento de disciplinamiento social, enviando un mensaje claro: si eres visible y expresas tu identidad, te expones a la agresión.
Separar la orientación sexual de la forma de vestir —como lo hace el argumento judicial— ignora cómo opera la LGTBIfobia en la realidad. La expresión de género ha sido históricamente uno de los principales detonantes para las agresiones contra el colectivo LGTBI+. Pretender que la amenaza no está relacionada con la orientación sexual, sino únicamente con el atuendo, es desconocer décadas de violencia acumulada.
A lo largo de los años, el sistema judicial también ha protegido o minimizado la violencia de género. Se cuestionaba a las víctimas y se relativizaban las amenazas, ignorando el contexto estructural de desigualdad. Hoy, observamos dinámicas similares en casos relacionados con LGTBIfobia, donde se fragmentan los hechos y se despojan del contexto discriminatorio.
Sin una perspectiva adecuada sobre diversidad sexual y de género en el ámbito judicial, resulta imposible ofrecer reparación efectiva a las víctimas de LGTBIfobia. No basta con reconocer que ciertas palabras son “censurables moralmente”. Cuando esas palabras incluyen amenazas físicas dirigidas a corregir la orientación o identidad personal, estamos ante una clara manifestación del odio.
España enfrenta una deuda histórica con el colectivo LGTBI+ debido a décadas de persecución institucional, encarcelamientos y violencia social. Esta deuda no se salda con meras declaraciones simbólicas; requiere una protección judicial efectiva frente a las agresiones que aún persisten hoy en día.
La absolución por amenaza homófoba en el Orgullo Barcelona trasciende lo técnico procesal. Es un mensaje preocupante que el sistema judicial envía tanto a quienes agreden como a aquellos que temen denunciar. Desde Arcópoli apoyamos el recurso anunciado por la Fiscalía ante el Tribunal Supremo y exigimos una interpretación más acorde con la realidad social y los estándares internacionales en derechos humanos.
Continuaremos acompañando a las víctimas, denunciando cada agresión y exigiendo que la LGTBIfobia sea reconocida y sancionada como lo que realmente es: violencia. La dignidad del colectivo LGTBI+ no es objeto de debate; nuestra expresión no es provocación y las amenazas no son libertad de expresión: son odio.
Durante la celebración del Orgullo LGTBI en Barcelona, un hombre amenazó a un joven con “hacerle heterosexual a hostias”, entre otras expresiones homófobas. Este incidente fue grabado y difundido públicamente.
El TSJC absolvió al acusado, considerando que las manifestaciones homófobas eran reprobables moralmente, pero no constituían un delito de odio.
Arcópoli manifiesta su indignación ante la decisión judicial, argumentando que minimiza una agresión verbal cargada de odio y violencia explícita, y envía un mensaje peligroso sobre la impunidad de las amenazas homófobas.
Arcópoli sostiene que sin una perspectiva de diversidad sexual y de género en la Justicia, es imposible reparar a las víctimas de LGTBIfobia y que se ignora el contexto estructural de desigualdad que enfrentan estas personas.
Arcópoli respalda el recurso anunciado por la Fiscalía ante el Tribunal Supremo y exige una interpretación adecuada de los delitos de odio acorde con los estándares internacionales de derechos humanos.