La expulsión de palestinos en Jerusalén Oriental se intensifica, con un aumento significativo de desalojos y demoliciones, según un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU. Las viviendas desalojadas a menudo son ocupadas por colonos israelíes o utilizadas para proyectos turísticos, lo que agrava la situación demográfica y territorial en áreas clave como el barrio de Silwan. Las decisiones del Tribunal Supremo israelí han cerrado casi todas las vías legales para los residentes palestinos, aumentando el riesgo de desplazamiento forzado. La expansión de asentamientos y nuevas infraestructuras están profundizando la segregación y aislando aún más a Jerusalén del resto de Cisjordania, violando derechos fundamentales y socavando la autodeterminación palestina.
La expulsión de palestinos en Jerusalén Oriental ha cobrado un nuevo impulso, mientras Israel intensifica la construcción de asentamientos y proyectos de infraestructura que fragmentan el territorio palestino en la Cisjordania ocupada. Esta advertencia proviene de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, que señala un deterioro alarmante en las condiciones demográficas y territoriales, especialmente en áreas críticas como la Ciudad Vieja y la zona conocida como E1.
El barrio de Silwan, situado al sur de la Ciudad Vieja, ha sido testigo de un aumento significativo en las demoliciones y desalojos en los últimos meses. Recientemente, el Tribunal Supremo israelí desestimó las reclamaciones de los residentes palestinos del barrio Batn al Hawa, fallando a favor de la organización de colonos Ateret Cohanim. Este veredicto ha cerrado prácticamente todas las opciones legales para las familias afectadas, lo que ha llevado a un desplazamiento forzado inminente.
La semana pasada, las autoridades israelíes emitieron órdenes finales de desalojo para 32 viviendas adicionales, principalmente pertenecientes a la familia Rajabi. Si se llevan a cabo estas acciones, aproximadamente 250 personas podrían ser expulsadas. En total, alrededor de 700 residentes palestinos en Silwan se encuentran bajo amenaza constante de desalojo.
Zuhair Rajabi, líder comunitario y portavoz de más de 80 hogares amenazados, expresó su desesperanza: “Ya no hay esperanza. Antes, a veces los tribunales fallaban a nuestro favor. Ahora no hay ninguna posibilidad”. La posible expulsión de su familia representaría otro capítulo doloroso en una historia de desplazamiento que se remonta a 1948.
Las consecuencias humanas son devastadoras. Nasser Rajabi, quien fue desplazado junto a su familia en diciembre pasado, se enfrenta ahora a altos costos de alquiler en otra parte de Jerusalén Oriental para evitar trasladarse a Cisjordania. “Si me voy fuera del Muro, perderé mi identificación de Jerusalén, mi seguro médico y mi acceso a la ciudad”, comentó Rajabi a representantes de la ONU.
A menudo, las viviendas desalojadas terminan en manos de colonos israelíes o se utilizan para iniciativas turísticas y proyectos de asentamiento que incluyen un parque y un teleférico destinado a conectar Jerusalén Occidental con la Ciudad Vieja. Estas acciones erosionan aún más la presencia palestina en áreas estratégicas.
Cerca de Jerusalén Oriental, el proceso de expansión de asentamientos está intensificando el aislamiento del área respecto al resto de Cisjordania. En diciembre pasado, Israel lanzó licitaciones para construir 3.401 nuevas unidades habitacionales en la zona E1. Posteriormente, anunció una carretera que desviará el tráfico palestino y reservará una ruta exclusiva para vehículos israelíes.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU advirtió que el efecto acumulativo de estas políticas sería devastador; bloquearía el acceso palestino a E1, interrumpiría la continuidad territorial entre el norte y el sur de Cisjordania y forzaría el desplazamiento de 18 comunidades palestinas.
La Corte Internacional de Justicia, en julio del año anterior, determinó que estas políticas constituyen una violación del traslado forzoso prohibido por la Cuarta Convención de Ginebra e instó a Israel a poner fin a su presencia ilegal en los territorios ocupados.
“Estamos observando cifras sin precedentes relacionadas con el desplazamiento forzado y la expansión continua de asentamientos que socavan el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”, subrayó Ajith Sunghay, jefe del organismo internacional encargado del seguimiento del respeto a los derechos humanos en los territorios ocupados.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 250 | Personas que serían expulsadas de manera inminente. |
| 700 | Residentes palestinos de Silwan bajo amenaza de desalojo. |
| 3401 | Nuevas unidades de asentamiento anunciadas en la zona E1. |
| 18 | Comunidades palestinas forzadas al desplazamiento. |
La expulsión de palestinos en Jerusalén Oriental se ha acelerado, con un aumento en las demoliciones y desalojos, especialmente en el barrio de Silwan. Se estima que alrededor de 700 residentes palestinos están bajo amenaza de desalojo.
Las consecuencias son profundas; las familias desplazadas enfrentan altos costos de alquiler en otras áreas y la pérdida de su identificación de Jerusalén, acceso a servicios médicos y derechos asociados a vivir en la ciudad.
La expansión de asentamientos está erosionando la presencia palestina en zonas clave y agudiza el aislamiento de Jerusalén del resto de Cisjordania, lo que profundiza la segregación territorial.
Israel ha publicado licitaciones para construir nuevas unidades de asentamiento y ha anunciado proyectos que desvían el tráfico palestino, lo que limita aún más el acceso palestino a ciertas áreas.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha advertido sobre el rápido deterioro demográfico y territorial en Jerusalén Oriental y ha señalado que estas políticas violan el derecho internacional, específicamente la Cuarta Convención de Ginebra.