El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha condenado la escalada de violencia en Sudán del Sur, instando a las partes en conflicto a detener inmediatamente todas las operaciones militares y proteger a los civiles. En su declaración, destacó que casi 10 millones de personas requieren asistencia humanitaria urgente y que los ataques a instalaciones sanitarias están interrumpiendo servicios críticos. Guterres subrayó la necesidad de garantizar un acceso humanitario seguro y respetar el derecho internacional para salvaguardar a los trabajadores humanitarios y las fuerzas de paz. La violencia ha provocado el desplazamiento de más de 370,000 personas este año, exacerbando una crisis humanitaria ya grave.
El Secretario General de la ONU ha expresado su firme condena ante el aumento de la violencia en Sudán del Sur, subrayando que tanto los civiles como los trabajadores humanitarios están sufriendo las consecuencias devastadoras de este conflicto. Las operaciones humanitarias se han convertido en blanco de ataques, lo que agrava aún más la situación crítica del país.
En una declaración emitida a través de su portavoz adjunto, Farhan Haq, el Secretario General alertó que cerca de 10 millones de personas —más de dos tercios de la población— requieren asistencia humanitaria urgente para sobrevivir y continúan soportando el peso del conflicto. Su preocupación se centra en los combates, los ataques y los saqueos que afectan a instalaciones humanitarias y sanitarias, así como en las restricciones a la circulación y la inseguridad en las rutas principales de suministro.
La declaración destaca que estas condiciones “están paralizando las operaciones humanitarias y cerrando servicios esenciales”, lo que pone en grave peligro a la población civil y a los trabajadores humanitarios. Desde finales de diciembre, al menos 11 instalaciones sanitarias han sido atacadas en el estado de Jonglei, interrumpiendo servicios críticos para comunidades ya vulnerables. Además, se han incautado 12 vehículos, incluyendo una ambulancia.
“Solo en la última semana”, señala el comunicado, se han registrado “ataques repetidos contra un convoy del Programa Mundial de Alimentos (PMA), un ataque aéreo contra un hospital gestionado por Médicos Sin Fronteras y el incendio de una oficina local de Save the Children junto con la destrucción de su centro de salud”.
El Secretario General enfatizó que “este claro desprecio por las operaciones médicas y humanitarias es inaceptable y debe cesar”, añadiendo que dicha labor “debe facilitarse y respetarse”. La violencia ha llevado a desplazamientos masivos; más de 370.000 personas han abandonado sus hogares en lo que va del año, incluidas más de 280.000 solo en Jonglei, donde además se enfrenta un brote acelerado de cólera.
Sudán del Sur, reconocida como la nación más joven del mundo tras obtener su independencia en 2011, ha caído rápidamente en un brutal conflicto civil caracterizado por rivalidades políticas y violencia étnica, sumado al fracaso reiterado de acuerdos de paz.
A pesar del acuerdo alcanzado en 2018, la inseguridad persiste y los combates localizados continúan socavando cualquier intento de estabilidad y recuperación. El Secretario General instó a todas las partes involucradas a “detener de forma inmediata y decisiva todas las operaciones militares”, abogando por reducir tensiones mediante el diálogo. También hizo hincapié en la necesidad de respetar el derecho internacional, proteger a los civiles y asegurar un acceso humanitario seguro y sostenido para los trabajadores humanitarios y las fuerzas de paz de la ONU.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 10,000,000 | Número de personas que necesitan asistencia humanitaria. |
| 370,000 | Número de personas desplazadas en lo que va del año. |
| 280,000 | Número de personas desplazadas en el estado de Jonglei. |
| 11 | Número de instalaciones sanitarias atacadas en el estado de Jonglei. |
El Secretario General de la ONU ha condenado enérgicamente el recrudecimiento de la violencia en Sudán del Sur, advirtiendo que los civiles y los trabajadores humanitarios están pagando un precio devastador debido a los ataques a las operaciones humanitarias.
Casi 10 millones de personas, más de dos tercios de la población, necesitan actualmente asistencia humanitaria para sobrevivir en Sudán del Sur.
Desde finales de diciembre, al menos 11 instalaciones sanitarias han sido atacadas en el estado de Jonglei, interrumpiendo servicios críticos. También se han reportado ataques a convoyes del Programa Mundial de Alimentos y a hospitales gestionados por ONGs como Médicos Sin Fronteras.
Más de 370.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en lo que va del año, con más de 280.000 desplazados solo en el estado de Jonglei, todo esto en medio de un brote de cólera que empeora rápidamente.
El Secretario General ha pedido a todas las partes que detengan inmediatamente todas las operaciones militares, reduzcan las tensiones mediante el diálogo y garanticen un acceso humanitario seguro y sostenido.