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El Caso 1

El tranvía del disco 37 donde Antonio Lamarca Rovira paseó el nombre de Morales Bargalló hasta el trágico accidente que le hizo huir (Foto Pérez de Rozas)
El tranvía del disco 37 donde Antonio Lamarca Rovira paseó el nombre de Morales Bargalló hasta el trágico accidente que le hizo huir (Foto Pérez de Rozas)

Le quitan el nombre y lo recupera manchado de sangre

Ocurrió en Barcelona

El señor Morales Bargalló ha vivido ocho años sin saber que tenía un «doble». –Gracias a la magnífica labor policial, no ingresó en la cárcel.
Don Manuel Morales Bargalló
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Don Manuel Morales Bargalló

Que le despojen a uno de la gabardina en un salón de peluquería, o de la cartera en la plataforma del tranvía, es tan vulgar como el que le timen por los viejísimos procedimientos del «décimo premiado», «la guitarra», «la borreguita» o «las limosnas». Son casos que se dan a diario y no merecen la atención de nadie. Pero el que le roben el nombre es algo peligroso y terrible a la par. Porque el que nos quiten un objeto no tiene más consecuencia que la pérdida del mismo, cuyo uso en adelante nos importa un comino, mientras que el nombre, con sus correspondientes apellidos, empezamos por ignorar si nos lo han robado y terminamos por padecer las consecuencias de un uso delictivo del mismo. Nadie toma el nombre ajeno por simple distracción; el que se apodera de él lo hace con malas intenciones y aprovechando que el legítimo dueño no se queda sin nombre mientras tanto. Este es el caso de don Manuel Morales Bargalló, gerente de una Empresa cinematográfica de Barcelona, que aún hoy, pese a que todo pasó, empalidece y suda al relatar su odisea.

El desertor

Reclamado por el Juzgado de Ejecuciones de Bilbao, llegó a Barcelona Antonio Lamarca Rovira, desertor del Ejército y ladrón. El hombre logró colocarse muy pronto en la cantina de un cine barcelonés, empleo que le sirvió para relacionarse un poco y elegir a su «víctima». Antonio Lamarca Rovira sirvió algunas veces a don Manuel Morales Bargalló. El porqué se enamoró de su nombre, no lo sabemos; pero es muy posible que lo hiciera al conocer el prestigio de que éste disfruta en todos los terrenos comerciales y particulares de la ciudad.

El tranviario

Una vez en posesión de la partida de nacimiento y un certificado de penales a nombre de Manuel Morales Bargalló, Lamarca Rovira se deshizo de su nombre y se presentó a uno de los concursos que en 1942 anunció la Compañía de Tranvías de Barcelona. Y tuvo suerte el nombre. Ingresó en la misma en calidad de conductor y fue destinado a la línea del disco 37, que enlaza la plaza de Urquinaona con la de Maragall, en plena barriada del Guinardó. El Morales Bargalló tranviario cumplía bien con su cometido y era puntual en su horario. Habría logrado jubilarse como tranviario con el nombre robado, si un día…

El accidente

Fue un día cualquiera del año 1944. El falso Manuel Morales conducía su tranvía tan tranquilo, cuando una niña llamada Purificación Sánchez Cabildo se impuso en su camino. No le dio tiempo a frenar el coche y la arrolló hiriéndola de gravedad. Poco más tarde fallecía, víctima del atropello que habría de dar al traste con el secreto de Lamarca Rovira. El Juzgado número 12 de Barcelona intervino en el asunto y procedió inmediatamente contra el conductor de tranvía Manuel Morales Bargalló. Pero éste había desaparecido…

Búsqueda difícil

Cuantas gestiones se iniciaron para atrapar al tranviario Morales Bargalló fueron inútiles. Avispado y temeroso, había cambiado de pensión mensualmente, sin dejar el menor rastro en ninguna de ellas. Y, por añadidura, al huir de su empleo había recuperado su nombre, o robado otro abandonando el falso…

La consecuencia natural es que don Manuel Morales Bargalló, auténtico propietario del nombre, se vio muy pronto mezclado en el asunto, comenzando la odisea que nos relata angustiado…

-Al verme reclamado por el «Boletín Oficial», movilicé a todas mis amistades, logrando que antes de proceder a mi detención y encarcelamiento se demostrara mi verdadera personalidad. Pero había que dar con el falso Morales Bargalló, y ésta fue la parte más difícil del asunto.

La Brigada Criminal

Cuando la Brigada Criminal de Barcelona intervino en la cuestión estaba todo tan borroso como el primer día. Don Manuel Morales Bargalló había demostrado sobradamente que jamás fue tranviario y sí un gerente de Empresa cinematográfica de reconocida solvencia. Pero, ¿quién era el falso Morales Bargalló? Por motivos fáciles de comprender prescindiremos del sistema empleado por los agentes de la Brigada Criminal para hallar al delincuente reclamado por desertor, ladrón y causante de un accidente mortal. Conformémonos con saber que una vez sobre la pista del mismo se pudo averiguar que había trabajado en un garaje, en un taller de mecánica, en un almacén de carbones y en una fábrica de hielo. Finalmente volvió a un nuevo garaje, donde continuaba prestando servicio.

La detención

Cuando Antonio Lamarca Rovira entraba al trabajo, ocho en punto de la mañana, los agentes de la Brigada Criminal le cogieron de los brazos. Su sorpresa fue tremenda. Sólo supo decir:

-¿Cómo han dado conmigo?

Y confesó inmediatamente sus delitos anteriores y el robo del nombre a don Manuel Morales Bargalló, este caballero barcelonés que tenemos frente a nosotros, pálido y sudando como si aún le durase la angustia que su situación delicadísima le creó, al ser robado y no saberlo, hasta que recuperó su nombre manchado de sangre. Que le sirvan estas líneas de tintorería, amigo.

Enrique RUBIO

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