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Edición 14    30 de noviembre de 2020

NACIONAL

Una mujer de unos 70 años de edad ha fallecido este domingo atropellada por un coche que un familiar suyo, de edad similar, estaba sacando marcha atrás de su garaje en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.
Su arresto se enmarca dentro de una amplia operación contra la distribución de pornografía infantil en redes sociales, en la que se ha detenido a otras cinco personas y se ha tomado declaración en calidad de investigadas no detenidas a otras tres más. Otro de los detenidos había iniciado contactos con niñas a las que había convencido para que le enviaran fotografías desnudas.
"Emilio Botín no falleció por un infarto en su domicilio de Somosaguas sino que fue asesinado en su propio despacho de la Presidencia del Banco de Santander de la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte", esta es la afirmación recogida literalmente en la querella presentada en el Juzgado Central de Instrucción número 1 de Madrid por el letrado Carlos Javier Sánchez-Seco Vivar y de la que se ha hecho eco este martes 'La Tribuna de Cartagena'.
Tenía en vigor una Orden Europea de Detención y Entrega por parte de la justicia alemana por matar a la niña con un cuchillo en represalia por una denuncia que su esposa había interpuesto contra él. Tras cometer los hechos el fugitivo huyó a España donde contaba con un conocido, compatriota suyo, que le dio cobertura y auxilio y que también ha sido arrestado como encubridor.
Los testigos de este escalofriante suceso no olvidarán nunca la tarde del pasado domingo. Un hombre de 68 años resultaba herido de gravedad al ser golpeado varias veces en la cabeza con un martillo. ¿La autora de la agresión? Su propia hija, de 23 años de edad, ante la atónita mirada de los transeúntes que paseaban por el céntrico barrio de la capital.
El coche, sin conductor y en movimiento, pasó por encima del hombre, de 68 años de edad, provocándole traumatismos torácico, abdominal, craneoencefálico y ortopédico.
Un joven madrileño, de 28 años de edad, propinó una brutal paliza a dos médicos y dos enfermeras en el centro de salud de El Casar (Guadalajara), con claros síntomas de haber ingerido alcohol.
Controlados las 24 horas del día, vivían hacinados y sus explotadores les obligaban a pagar de forma abusiva por cualquier alimento, bebida o producto que consumieran.
La organización, que estaba asentada en Alicante y La Rioja y destacaba por su gran movilidad a nivel nacional, obligaba a las mujeres a cambiar continuamente de piso para que no se las vinculara con el mundo de la prostitución.
Las víctimas mortales por violencia de género son cada vez más jóvenes, según pone de manifiesto el Observatorio contra la Violencia Doméstica que señala que la edad de más del 70% de las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en 2015 era menor de 35 años.
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