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Edición 13    20 de septiembre de 2014
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Burundanga

Por Juan S. Rada
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radacibelesnet/4/4/12
Última actualización 19/06/2013@15:47:47 GMT+1

En los últimos años se están produciendo abundantes robos y asaltos sexuales mediante la utilización delictiva de diversas sustancias psicotrópicas. Algo que no pasaba de ser una leyenda urbana hasta que se empezaron a contabilizar los primeros muertos.

Con la llegada masiva de sudamericanos se han importado tramas y métodos de actuación auténticamente criminales. Mujeres procedentes sobre todo de Perú, donde son conocidas como “peperas”, y de algún país vecino, han encontrado en el nuestro campo abonado para sus fechorías. Usan sus encantos para seducir, robar y asaltar si es necesario.

Su modo de actuación consiste en acercarse a personas que deambulan por restaurantes, discotecas, pubs, cafeterías y similares. Hacen de señuelo prestándose a un ligue fácil. A veces acuden ex profeso a por algún cliente, porque el “datero”, es decir el informante, ha observado a un “punto”, un buen objetivo, y la avisa a golpe de móvil para que trate de captarlo utilizando todas sus dotes de seducción.

Hacen que la víctima ingiera la droga por inhalación, en la bebida o comida. Incluso recurren al denominado beso del sueño o de la muerte. Doblegan su voluntad por completo. Después le sacan todo el dinero –incluso acompañandoles al banco–, roban en su vivienda, violan…
En algunos puticlubes también se está empleando dicho procedimiento. La comisaría del madrileño barrio de Tetuán recibió varias denuncias contra un par de locales de los bajos de Azca donde se drogaba a los clientes. Les echaban en la bebida un potente relajante muscular, el cual mezclado con alcohol provoca un estado de cansancio, debilidad y somnolencia.

Cuando realizaban el primer abono de las consumiciones le copiaban el número secreto o la firma. Después, aprovechando el estado de semiinconsciencia, le cogían la tarjeta de crédito y realizaban pagos fraudulentos por importe de varios miles de euros. Finalmente volvían a dejársela en la cartera. El sistema de adormecimiento sigue utilizándose en garitos de este tipo, sabedores de que los perjudicados prefieren ocultar el hecho para evitar complicaciones, sobre todo de tipo familiar.

El uso de sustancias para doblegar la voluntad del prójimo está siendo empleado también por jóvenes de buena presencia que abordan a chicas e, incluso, a gays principalmente en discotecas. La mecánica suele ser similar a la empleada por las “peperas”. Utilizan lo que en el mundo anglosajón llaman DFSA (drug facilitated sexual assault), drogas que facilitan los asaltos sexuales. La víctima, cuando recupera el conocimiento, no sabe quién la ha forzado y mucha veces también robado. Violaciones premeditadas utilizando fármacos que anulan la voluntad.

Asimismo se están dando casos en plena calle, donde alguien con pinta de despistado solicita a una viandante que vea una nota con la dirección que pone, porque no sabe leer. Esta se acerca a los ojos el papel, dado que la letra es muy pequeña, y empieza a perder la consciencia. En otros casos es una vendedora a domicilio que muestra toallas y otras prendas a las vecinas, se las hace oler…
Según los expertos, el veinte por ciento de los asaltos sexuales que se producen en nuestro país podrían ser a consecuencia de la utilización criminal de preparados y estupefacientes, conocidas como “rape drugs”. Sustancias con un poder de sedación muy potente, que incapacitan para defenderse y borran de la memoria lo sucedido. De ahí la escasez de denuncias y la dificultad del esclarecimiento de estos sucesos. Delitos complicados de perseguir por el entorno festivo, nocturno y oscuro en el que se llevan a cabo.

Habitualmente la más utilizada es la burundanga, compuesta por escopolamina. La sustancia ingresa en el organismo por la boca, nariz o contacto en la piel. La metaboliza el hígado para luego enviarla por el torrente sanguíneo hacia el cerebro, donde actúa con fuerza. Una sedación que crea un estado de automatismo y relajación anulando la voluntad. Todo un suero de la verdad. Sumisión química que puede llegar a provocar delirio, parálisis y hasta la muerte.

El paro cardiaco por sobredosis se produce frecuentemente, sobre todo en personas que sufren alguna dolencia cardiovascular. Otros permanecen en coma o dormidos durante varios días.

Fue el caso del torero manchego José Reina Rincón quién, tras una corrida en Lima, decidió dar una vuelta por la ciudad. Llevaba en el bolsillo lo que había cobrado del contrato y, cuando fue a abonar una consumición, alguien se percató de tan abultada cantidad. Corrió la voz. Las “peperas” y sus compinches entraron en acción. Estaba condenado. Le esperaba una cornada mortal.

Mientras, los miembros de su cuadrilla le esperaban angustiados en el hotel. Una semana después las olas depositaban su cuerpo inerte en la playa. Fueron detenidas varias personas que, pese a confesar que habían participado en el robo y asesinato, quedaron absueltas. El suceso conmocionó a la opinión pública.

En nuestro país se han producido unas cuantas muertes a causa de este sistema de robo utilizando drogas. Incluso se ha dado el caso de que, para borrar huellas, han prendido fuego a la vivienda e, incluso, matado a la víctima al verse descubiertos. Prostitutas, travestis y macarras han acabado en prisión por ello.

Un problema que se está extendiendo no solo por locales de hostelería y diversión, sino también por calles y viviendas donde delincuentes sin escrúpulos acechan a víctimas para robarlas y violarlas utilizando potentes y peligrosas drogas. El domingo 10 de febrero exponemos en Cuarto Milenio este tema tan interesante: “Burundanga en España”.

rada@elcaso.net

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  • Burundanga

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    11 | Jose María - 11/02/2013 @ 21:19:47 (GMT+1)
    Es hora ya de que, lo que hasta el presente se ha considerado como una leyenda urbana, se afronte como lo que es: un grave problema que acecha en cualquier parte. El uso de sustancias psicotrópicas para robar, violar y hasta asesinar está lamentablemente cada vez más en vigor.
    10 | Mentxu - 07/02/2013 @ 02:28:25 (GMT+1)
    Hace unos cuantos años que el uso de la “burundanga” en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela, Brasil y algún otro país vecino es común para delinquir, cometer violaciones y hasta traficar con órganos. España no se podía salvar de su efecto a causa de la creciente emigración e incremento delictivo. Droga muy peligrosa.
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